Nuevo éxito de público de un polémico, diverso y mestizo Viña Rock 2006Auditorio Municipal de Villarrobledo (Albacete) 28, 29 y 30 de abril de 2006 75.000 personas Volvió a romper y batir el Viña Rock, como viene ocurriendo en años precedentes, su propio récord de asistencia. En su ya XI edición, el festival de música popular contemporánea más relevante de Castilla- La Mancha y uno de los más multitudinarios de nuestro país (si no el que más), hizo crecer su aforo a más de 75.000 personas. La población manchega de Villarrobledo, literalmente colapsada por aficionados que peregrinan año tras año desde cualquier punto de la península e incluso de las islas (algunos desde puntos tan alejados como Tarragona, Asturias o Tenerife), se convirtió de nuevo en la capital nacional de la música. Como viene siendo tónica habitual, el tradicional ambiente regado de camaradería, diversidad y heterogeneidad se vio bien acompañado en lo musical a lo largo del viernes 28, sábado 29 y domingo 30 de abril por lo más granado de la escena rock, hip- hop y fusión españolas, siempre entendidas de un modo muy abierto. Con una ausencia casi total de incidentes, lógicos altibajos y problemas de sonido en la primera jornada la presencia de polémicas previas, retirada de algunos patrocinadores y la inclusión en el cartel de solistas y formaciones que podían de antemano crear alguna que otra duda quedaron relegadas a un plano más que secundario, dejando los lugares de privilegio al contacto directo con la buena música y a un ambiente colmado de estímulos positivos de principio a fin.
Medios y espacios Contando en el apartado estético con los dibujos de los navarros Kukuxumuxu como decoración y seña de identidad de los distintos espacios, el enorme recinto de 11.000 m2 preparado para los conciertos se dividió en cinco escenarios (Matarile, Repúblicca, Radio 3, New Rock y Sennheisen), cada uno centrado en una estética determinada. Más de 80 grupos en el programa, una clara apuesta por jóvenes valores combinados con la veteranía y la extensa trayectoria de algunas formaciones ofrecía, en conjunto, un amplio espectro de posibilidades. Siempre teniendo en cuenta la gran complejidad que supone dirigir un evento de este tipo y abordando otros aspectos organizativos también de gran importancia, tal vez se deberían tratar de prever previamente en mayor medida distintas situaciones y necesidades: tan solo 200 duchas con un precio de 2 euros (larguísimas eran las colas para emplearlas), poca presencia de fuentes y agua potable o la mínima manifestación de contenedores y papeleras tanto en zonas de acampada como en el recinto de los conciertos son algunas de las más llamativas. También sería de gran relevancia el asfaltado completo del recinto, para así evitar las nubes de polvo provocadas por el lógico movimiento del público. En otro punto, funcionaron a la perfección el dispositivo de seguridad, la dotación médica y puestos de comida y bebida, más que suficientes y necesarios para una comunidad en constante crecimiento. Polémicas y primeros triunfos Salpicó en lo extramusical, poco antes de comenzar el presente ViñaRock, la petición de abandono de S.A. del cartel del mismo por parte de algunas empresas colaboradoras, distintas organizaciones y partidos políticos. Al conjunto vasco se le ha etiquetado desde algunos sectores como defensor de la violencia terrorista. Desestimada años atrás una imputación por el juez Garzón que versaba sobre su supuesto fomento y apoyo a la misma, se mantuvo firme la dirección del festival manchego de incluirlos en la noche del viernes, no sin dejar claro antes la rotunda condena a cualquier tipo de violencia de ambos. El público, verdadero protagonista, dictó sentencia posteriormente, conformando una de las entradas más numerosas en un potente y enérgico concierto sin alusiones de ningún tipo. Mal sonido en toda la jornada y, como siempre, tras realizar una selección previa de los conciertos a disfrutar, arrancó nuestra propuesta en el escenario Matarile con Berri Txarrak. En su segunda presentación en Villarrobledo, los navarros continuaron mostrando un gran avance, dentro de un estilo centrado en el rock y el metal que gana enteros a acercarse al pop en quizá los riffs guitarreros más destacados del fin de semana. Muchas ganas de diversión en el público acompañando a El Último ke Zierre, una de las bandas veteranas del festival, pronto pidió paso un Muchachito Bombo Infierno triunfador absoluto de la jornada. Intenso, desbordante, notoriamente acompañado por una subrayada banda encabezada por vientos y percusión y contando también con un artista que pinta un cuadro durante el mismo en el centro de la escena, el barcelonés, presentando su única grabación hasta la fecha, “Vamos que nos vamos” (Músicas Nómadas, 2005), parte de la rumba para juguetear con flamenco y funk en una más que atractiva dirección. Excelente, en resumen, la propuesta de un ex barrendero de El Carmel que a buen seguro se convertirá en uno de los músicos más destacados de la escena del mestizaje europeo. No tuvo tanta suerte Bebe, la revelación del año pasado, en la presente edición. Su directo, un tanto blando y tal vez no del todo adecuado a un tramo horario que parecía exigir un clímax más movido, brindó nueva oportunidad a continuación al clásico directo de Reincidentes, con parada en unos temas más que conocidos por un público más que activo y participativo. Ojos de Brujo y Sidonie Con un sol de justicia arrancó una jornada, la del sábado, que tuvo un más que claro protagonista. Arrancó un tanto nervioso Vicentico, ex líder de Los Fabulosos Cadillacs y uno de los más claros embajadores del rock latino. El argentino dejó escapar, en un gesto entendible en parte, una más que buena valoración de su directo tras perder los nervios con unos músicos que calentaban en el escenario adyacente al suyo, al tiempo que desarrollaba su propuesta. Subió el tono posteriormente Sidonie, con su ya tradicional concierto en el que combina descaro, humor, intensidad, capacidad de comunicación y clase. El trío catalán demostró que no olvida, tras acercarse un poco más al pop, la gran influencia que ha tenido en su carrera tanto la psicodelia como la electrónica o la música de baile. Llegó el momento de la noche y tal vez del festival: Ojos de Brujo presentaba nuevo disco en ViñaRock, “Techari” (2006), y a fe que no escatimó medios. Combinando la rumba callejera, el flamenco, la electrónica o el hip hop entre otros estilos, los catalanes, tras las larguísimas giras que les han llevado en los últimos años por medio mundo, están en disposición de asumir la vitola de mejor grupo nacional de música popular contemporánea. Experimentación sonora, dos bailaores en el escenario, clara directividad, sensualidad, calidad, vida... Atendiendo a la reacción del público, lo mejor del festival. Simplemente, espectacular. Tras lógico descanso, no continuó la línea un Macaco que extrañamente no acabó de convencer. Ya en la recta final, Siniestro Total volvieron a recordar que parece gustar igual de la música que de realizar sobrados comentarios, para muchos innecesarios, entre canción y canción. Como cierre y de nuevo reunida toda la banda, incluido su vocalista Cifuentes, Celtas Cortos ofreció su mejor cara en un correcto concierto que los devuelve al panorama musical de la actualidad. Amparanoia y Delinqüentes Última jornada que hacía reflejar en los rostros el calor y algún que otro exceso de días anteriores, obligó pronto y de nuevo Cultura Probase a bailar al público del escenario Radio 3. Atractivo estilo encabezado por una insinuante y sensual cantante, el quinteto presentó nueva grabación con la confianza que otorga sus recordados conciertos de ediciones anteriores. Retornando al escenario Repúblicca, los italianos Banda Bassoti también invitaron al público a desafiar a la elevada temperatura en su trepidante, comprometido y movido directo. Ambientazo de lujo para Los Porretas, dentro de una reseñable entrada y contando con sus clásicos de siempre, los combativos Habeas Corpus dejaron espacio a la que se erigió en triunfadora de la última jornada: Amparanoia. Excelente banda con destacada trompeta, Amparo Sánchez demostró el por qué de su consideración como una de las artistas españolas de mayor trasfondo internacional. Combinando sus grandes éxitos con los temas de su último disco, “La vida te da” (Pías, 2006), Amparanoia extrajo lo mejor de sí misma brindado casi una hora de notoria fiesta solidaria. Continuó alto el tono con Chambao, una banda que ha lavado de cara y pulido un estilo en el que se aúna chill out, flamenco y jazz (sobresalientes voz y el intérprete de flauta y saxo). Después, tiempo para un triste e injustificable incidente: cierto es que había generado algunas dudas la presencia de Ramoncín en el programa, aunque es lamentable que se viera obligado a suspender su concierto tras el lanzamiento de objetos que sufrió por parte de unos pocos espectadores, justo después salir a escena. La opinión es libre, aunque el respeto nunca se debe perder. También había creado cierta inquietud en algunos sectores la participación de Melendi en el cartel, aunque quizá dibujó la sorpresa de la velada. Su concierto, serio, maduro, respetuoso aun tal vez en ocasiones un tanto débil y sin continuidad, acabó convenciendo a un numeroso público con notable superioridad de féminas, desbordadas sobre todo en “Asturias”, quizá la mejor canción de un cantante que ha ganado muchos enteros tras su paso por el ViñaRock. Tras él, el desparpajo y la chulería de la descarga rock por parte de los madrileños Pereza, muy subrayados también en la versión que realizaron junto a Burning, dejó poner un brillante punto y final a la gracia, las letras gamberras e historias sorprendentes que siempre brindan Los Delinqüentes. Valoración final En definitiva y como resumen final, buena ha resultado en líneas generales una XI edición que, en el apartado de las mejoras, debería cuidar un tanto más algunas situaciones y carencias de medios, atendiendo también en mayor medida el sonido de la primera jornada. En lo positivo, muy destacable es el seguimiento de esta línea mestiza y abierta, junto a la continuación y ampliación de un camino plagado de éxito e importancia. Varios y variados factores tiene el Viña que lo hacen recordar y esperar durante el resto del año. A buen seguro, el último fin de semana de abril volverá, como ya es tradicional, a congregar en Villarrobledo a la gran comunidad de un ViñaRock siempre en ascenso, más alto, más fuerte, más grande. Marco Antonio de la Ossa Musicólogo, La Tribuna de cuenca . |